viernes, noviembre 06, 2009

Tremendo bucle violento

Esta vez no erraré el tiro, lograré que me salga por la culata para que se haga justicia poética. y si la música no me inspira tendré que volver para matarte.

sábado, octubre 10, 2009

De vital importancia

No subestime la relevancia de acudir, en primera instancia, a consumir dicha sustancia.
Así, rimando, escribo esta entrada en este blog que de vez en cuando alguien visita, esperando no ser víctima de demandas que demanden que pague sumas exorbitadas por reflejar en una pantalla pensamientos innecesarios, plagados de defectos, por los que nadie ha pagado. Yo no escribo por amor al arte ni por hacerme el importante, escribo porque para mi es de vital importancia, de eso que quede constancia. Y si me ha dado por hacer que las palabras acaben igual de tanto en tanto, es sin duda porque para el lector es una tortura. De las que se hacen con una plumilla en la planta de los pies.

jueves, octubre 08, 2009

Estornudos de tozudez

Fresca, brillante, antihistamínica. Soñaba con esa pastilla mientras se hundía en las tinieblas de la estupidez humana. Eso era lo que le producía alergia.

lunes, septiembre 14, 2009

Do be do be do

Reflexiones filosóficas cantadas sin ánimo de ofender fueron recitadas a su vez operísticamente con reinas homenajeadas por dementes soñadores alguna vez. Y un solo de piano acompasado viene detrás pidiendo paso para enmudecer a los que gritan para decir, desesperados ellos, lo ruidosamente equivocados que están. Río escandaloso, sin duda caudaloso.
Pero sin embargo no puedo evitar pensar que pienso demasiado y no veo nada al otro lado, escribo sin rumbo como hechizado por una poción realizada con ingredientes improvisados. Puede que el efecto sea el correcto, el deseado, pero todo el camino lo habré pasado noqueado, casi seguro habré vomitado. Y sin un doblaje adecuado.
Entiendo que todo fluye como el agua del río antes mencionado, que no era tal, sino una carcajada ahora ahogada precisamente por esas aguas que no son.
Y el final se aproxima, pero su forma no aparece, se desvanece más cuanto más se acerca, se difumina cual neblina, y es que no veo bien de cerca. Pero se acerca.
Escucho música desvirtuada de artistas otrora malavaristas, mezclo rimas con tarimas, subo y bajo escalones y estoy hasta... dejando ciertas reflexiones al lector. Siempre presto a la interpretación.
Pero el significado carece de importancia cuando simplemente se escribe por pura extravagancia. Autores mejores se han suicidado. Como nunca o como siempre no sigo el hilo, necesitaría un cordón mu grueso para no perderme dentro de una maraña recién desperezada que aún bosteza presa de tu mirada. Ua mirada que no está más que en mi cabeza. Salvo cuando me mira.
Y si me mira puedo verlo todo. Todo lo que merece la pena ver hoy, aquí, ahora. Ahora. Ahora.
Y me pregunto por qué.
Y no puedo responder.

domingo, septiembre 06, 2009

Babosas en su almohada(2)

Babas, eran... ¡babas!

sábado, agosto 08, 2009

Oh-oh!(musicalmente hablando)

En estado de shock.
Su cerebro emite ondas alfa, se encuentra atrapado en la nada, del todo. Consciente de actuar subconscientemente no hace nada por parar, este estilo impersonal desgrada al narrador, pero le cuesta personificar. Los nombres son, por lo general, ridículos. Así que obviemos el nombre y demos una vaga descripción.
El menudo y cetrino individuo no era Philip J. Fry, pero su mermada capacidad mental inducida por esa música celestial que le retumbaba en el pecho y le cegaba los orificios de salida era incluso inferior a la del individuo de pelo naranja. Una vaga descripción siempre queda mejor.
Luces. Plano corto. Incongruente final.

domingo, julio 19, 2009

Silencio

Callado, de puntillas, deslizándose como el mejor espía tras la más imfranqueable fortaleza enemiga.

Todos dormían, el más leve movimiento causaría su ira si se despertaba el llanto. Se había tropezado corriendo en la oscuridad y para evitar el barro del suelo tuvo que hacer un salto mortal. Para su desgracia, cayó de bocas en un charco. Al menos aún estaba lejos de la casa y al ruido se lo tragó el silencio.
Una vez en el umbral, tuvo que desatascar con su llave la puerta, y no porque la cerradura estuviera echada. Movió la inmensa mole milímetro a milímetro hasta que se halló dentro. Esquivando los efectos personales diminutos y desparramados por el suelo de aquellos a los que no osaba molestar por su propio pellejo en juego, logró llegar a su habitación, quitarse la embarrada ropa, dejarla bien colgada, embutirse en su pijama y por fin, meterse en la cama.

Estornudó cuando aquel insecto le sobrevoló cerca, muy cerca de las aletas de la nariz, bien abiertas. Un perro ladró al mismo tiempo, esta vez no iba a ser descubierto.